Cómo tomar decisiones relativas a la carrera profesional

por Benjamin Todd
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Muchas decisiones —como qué cenar o qué calcetines ponerse— no merecen que les dediquemos mucho tiempo. Las decisiones sobre la carrera profesional, sin embargo, pueden determinar cómo pasarás años de tu vida y, por tanto, justifican semanas de trabajo minucioso. Pero también pueden resultar fácilmente paralizantes.

“¿Debería dejar mi trabajo actual?” “¿Qué oferta de trabajo debería aceptar?” “¿Hacia dónde debería orientar mis objetivos a largo plazo?” A estas alturas quizá tengas alguna idea de lo que te gustaría hacer en tu carrera, pero ¿qué ocurre cuando llega el momento de comprometerte y tomar una decisión?

Durante décadas, la psicología cognitiva ha investigado cómo mejorar la toma de decisiones.⁠⁠a Basándonos en estos conocimientos, hemos identificado cuatro errores comunes y hemos creado un proceso paso a paso para evitarlos.

Aunque quizá la técnica más utilizada para tomar decisiones sobre la carrera sea elaborar una lista de pros y contras, las investigaciones que hemos analizado sugieren que pasa por alto las formas más eficaces de mejorar tus decisiones.

Tiempo de lectura: 10 minutos

En resumen:

Cómo tomar decisiones relativas a la carrera profesional

Para tomar decisiones relativas a la carrera profesional (y evitar la parálisis por análisis), olvídate de las listas de pros y contras. Décadas de investigación sobre la toma de decisiones han demostrado que estas son las cuatro formas más importantes de mejorarlas:

  1. Intenta generar más opciones: el “enfoque limitado” (considerar muy pocas posibilidades) es el sesgo más peligroso en la toma de decisiones.
  2. Estructura tu decisión: evaluar cada opción utilizando entre 3 y 7 factores te ayuda a no dejarte influir por factores irrelevantes. Utiliza nuestro marco para la elección de carreras como punto de partida: capital profesional, impacto inmediato, aptitud personal, condiciones de apoyo y valor de exploración.
  3. Investiga: identifica las principales incertidumbres y luego intenta resolverlas.
  4. Consulta tu instinto: si te sientes incómodo, averigua por qué.

Paso 1: genera más opciones

¿Cuál es la idea más importante de la ciencia de la toma de decisiones? El psicólogo de Stanford Chip Heath y su hermano Dan escribieron un libro que resume lo que sabemos. Su conclusión fue que el principal “enemigo de la toma de decisiones” es el enfoque limitado: considerar un abanico demasiado reducido de opciones, prioridades y futuros posibles. En otras palabras, las personas no son malas para comparar dos opciones a partir de un conjunto de criterios. El verdadero riesgo es que hubiera una tercera opción aún mejor, pero en la que ni siquiera habían pensado.

Varios estudios han revelado que las decisiones de tipo “sí o no” —aquellas que solo tienen en cuenta una única opción— tienen muchas menos probabilidades de considerarse acertadas que aquellas en las que se comparan varias opciones entre sí.⁠⁠b

Todo esto sugiere una forma muy sencilla de mejorar tus decisiones, que también es la principal recomendación de los hermanos Heath: intenta siempre generar más opciones. Basándonos en nuestra experiencia ofreciendo asesoramiento sobre carreras, estamos de acuerdo. De hecho, muchas de las conversaciones más fructíferas que hemos mantenido con las personas a las que asesoramos han empezado con la pregunta: “¿Debería hacer A o B?”, y han terminado enumerando las opciones C, D y E, todas las cuales parecían aprovechar mejor sus habilidades. Por lo general, dedicar tiempo a generar más opciones es una de las cosas más útiles que puedes hacer.

Esto tiene sentido porque el costo de descartar por error una gran opción demasiado pronto es mucho mayor que el costo de investigar un poco más. Y, como el éxito es tan difícil de predecir, resulta fácil descartar sin querer algo que podría haber sido excelente.

Un error común es pensar que debes ceñirte estrictamente a tu campo actual. Por ejemplo, las personas suelen pensar que, como estudiaron biología, deberían buscar principalmente trabajos relacionados con esta disciplina. Pero lo que estudiaste en la universidad importa menos de lo que muchos imaginan: la mayoría de las personas no acaban trabajando en algo directamente relacionado con su campo de estudio, y la mayoría de los empleos no exigen que hayas estudiado una materia específica.⁠⁠c A menudo es posible cambiar de campo tras unos pocos meses o un año de reentrenamiento, como ya hemos visto con ejemplos como el de Rashida, que pasó de la enfermería a la bioseguridad. Un biólogo también puede dedicarse a carreras en desarrollo organizativo, políticas públicas o comunicación, o desarrollar habilidades técnicas como la ciencia de datos.

Esto ilustra el primer defecto de las listas de pros y contras. Para cuando empiezas a hacer una lista de pros y contras, ¡ya es demasiado tarde! La etapa más importante consistía en determinar, en primer lugar, qué opciones incluir. Peor aún, te incitan de forma solapada a comparar únicamente dos opciones entre sí, cuando lo ideal sería elaborar una lista mucho más extensa.

Gran parte del resto de esta guía tiene como objetivo ayudarte a pensar en más opciones. Parte de tu lista ampliada de problemas graves, intenta averiguar qué es lo que más necesita cada uno de ellos y genera ideas sobre cómo podrías ayudar. Consulta nuestra lista de carreras profesionales de la sexta parte de la guía y utilízala para pensar en aún más formas de ayudar.

Una vez que tengas una lista inicial, busca formas de ampliar aún más tu perspectiva. Imagina que no puedes elegir ninguna de las opciones que ya has enumerado. ¿Qué harías entonces? Intenta eliminar las restricciones: imagina, por ejemplo, qué harías si no tuvieras miedo al fracaso. ¿Cómo sería un trabajo imaginario que cumpliera a la perfección con todos tus criterios? Aunque lo que se te ocurra no sea práctico, quizá haya algo similar que pueda funcionar. Obtener una perspectiva externa es otra de las mejores formas de ampliar tus horizontes, así que pídeles ideas también a otras personas.

A menudo, uno de los pasos más útiles es buscar formas de combinar o ajustar las opciones existentes para que se adapten mejor a ti. Por ejemplo, si te gustaría aceptar un trabajo pero dudas porque tendrías que mudarte de ciudad, ¿podrías negociar trabajar a distancia la mayor parte del tiempo?

Jess Binksmith y otra persona
Jess Binksmith (a la derecha), jefa de gabinete de 80 000 Hours

Jess Binksmith era estudiante de grado en Filosofía en Saint Andrews, Escocia, y estaba tratando de decidir qué hacer tras graduarse. Había solicitado plaza en algunos programas de máster y, dado que eso era lo que hacían muchos de sus compañeros, le parecía el camino más obvio. También estaba barajando la posibilidad de desarrollar una carrera profesional en la administración pública. Si en aquel momento hubiera hecho una lista de pros y contras, la decisión habría estado entre estas dos opciones. En lugar de eso, decidió tomarse un tiempo para intentar encontrar más ideas. Leyó nuestra guía y se dio cuenta de que, como le gustaba dirigir asociaciones estudiantiles, la gestión de operaciones en una organización con impacto también podría ser una buena opción para ella. Volveremos a su historia en el siguiente paso.

Paso 2: estructura tu decisión

En 1979, la Universidad de Texas se vio obligada a admitir a 50 estudiantes de medicina adicionales a finales del periodo de admisión, después de que la legislatura estatal impusiera un aumento de matriculaciones de última hora. Cada uno de estos nuevos estudiantes ya había sido rechazado tras las entrevistas con el profesorado de la universidad y se esperaba que su rendimiento fuera inferior al del resto de la promoción. Sin embargo, al término de los cinco años de formación médica, no se observó ninguna diferencia estadística entre estos solicitantes previamente rechazados y el resto de la promoción.⁠⁠d Este estudio es solo uno entre docenas que han concluido que las entrevistas a menudo no son buenos indicadores de quién obtendrá buenos resultados. Pero ¿por qué resultaron tan inútiles estas entrevistas?

Una de las razones es la falta de estructura. Cuando los entrevistadores se basan simplemente en su criterio para decidir qué candidatos son los mejores, es mucho más fácil dejarse influir por factores irrelevantes, como la primera impresión o el aspecto físico.⁠⁠e Pero resulta que las entrevistas pueden mejorarse considerablemente si los entrevistadores elaboran una lista de algunas características clave necesarias para desempeñar el puesto y, a continuación, evalúan a cada candidato en función de dichas características. A esto se le llama entrevista estructurada.

Como vimos en nuestro análisis sobre la aptitud personal, las entrevistas no estructuradas se encuentran entre las peores formas de predecir el rendimiento laboral, mientras que las estructuradas son una de las mejores.⁠⁠f En una entrevista estructurada, la decisión final no está determinada a ciegas por qué candidato obtiene más puntos —sigue dependiendo del criterio del entrevistador—, pero el hecho de pedirle que evalúe explícitamente cada rasgo hace que el proceso sea mucho más fiable.

Podemos aplicar una lógica similar a las decisiones sobre la carrera profesional. La mayoría de las personas toman las decisiones sobre su carrera de forma no estructurada. Comparan las opciones que tienen por delante en términos abstractos y luego se guían por lo que sienten. Pero si estructurar el proceso es lo que mejor funciona en la contratación, probablemente también sea lo que mejor funcione para quienes buscan empleo a la hora de elegir dónde trabajar.

Esto tiene sentido porque, en las decisiones sobre la carrera, hay tantos factores a tener en cuenta que resulta muy fácil dejarse llevar por algo llamativo pero que, en última instancia, no tiene tanta importancia, como lo que a tus amigos les parece genial, el salario inicial o las mesas de ping-pong de la oficina. También resulta fácil olvidar uno de los factores que sí importan de verdad, como lo estimulante que resulta el trabajo hora tras hora y el apoyo que te brindarán tus compañeros (otro ejemplo de enfoque limitado).

Aquí radica el segundo problema de las listas de pros y contras: te animan a elaborar una larga lista de factores, pero sin apenas establecer prioridades entre ellos. Sin embargo, estructurar la decisión te ayuda a centrarte en el par de factores más importantes.

Entonces, ¿cuáles son los factores más importantes para comparar opciones de carrera profesional? Responder a esta pregunta ha sido uno de los propósitos de las secciones anteriores, en las que presentamos nuestro “marco para la elección de carreras”:

  • Capital profesional — ¿esta opción acelera significativamente tu progreso hacia tus objetivos de carrera a largo plazo, o te abre otras buenas opciones? Puedes desglosarlo en habilidades y conocimientos, contactos, credenciales, efectos sobre tu carácter y contribuciones a tu colchón financiero.

  • Impacto inmediato — ¿qué gravedad tiene el problema que se aborda y qué contribución podría aportar una persona típica en este puesto para resolverlo?

  • Aptitud personal — ¿qué rendimiento esperas tener en este puesto, en comparación con una persona típica, si te dedicas a él durante varios años? Intenta identificar los factores clave para el éxito en este campo y averigua cómo te sitúas respecto a ellos.

  • Condiciones de apoyo: ¿cómo satisfaría esta trayectoria otras prioridades personales importantes que aún no están cubiertas, como un trabajo motivador, compañeros que te apoyen, la satisfacción de tus necesidades básicas (p. ej., un salario justo, un desplazamiento razonable al trabajo, la ubicación) y la compatibilidad con otros objetivos vitales?

  • Valor de exploración: ¿podría ser esta trayectoria una excelente opción a largo plazo sobre la que tienes dudas y que puedes poner a prueba?

Cuando Jess, la estudiante de Filosofía de Saint Andrews, empezó a dudar de si cursar un máster era la elección correcta, se tomó un tiempo para reflexionar sobre los factores más importantes para ella. Instintivamente se inclinaba por centrarse en el impacto, pero se dio cuenta de que el capital profesional era lo más importante justo al inicio de su carrera. También comprendió que el valor de exploración sería crucial, ya que no tenía muy claro qué camino sería el mejor.

Mientras investigaba sus opciones profesionales, se interesó por la idea de ocupar un puesto remunerado de un año en el sindicato de estudiantes de Saint Andrews, en el que se encargaría de gestionar los clubes deportivos de la universidad. Al principio se sentía insegura. En comparación con cursar un máster, parecía una opción más arriesgada. Sin embargo, dado que implicaría supervisar varios clubes, se dio cuenta de que sería una forma estupenda de poner a prueba su aptitud personal para la gestión de operaciones. Si no le gustaba, siempre podría volver al máster al año siguiente (o dedicarse a otra cosa).

A la hora de tomar tu propia decisión, tómate un poco de tiempo para anotar los factores clave que vas a utilizar para comparar tus opciones. Para evitar que se te escape algo, piensa de manera amplia en qué factores son importantes y luego selecciónalos en función de su importancia. Intenta elaborar una lista de entre 3 y 7 factores. Si son más, resultará difícil tenerlos todos en cuenta y probablemente signifique que no estás priorizando lo suficiente.

Aunque puedes utilizar nuestra lista como punto de partida, también puedes intentar concretarlos más en función de tu situación. ¿Qué tipo de capital profesional es más valioso para ti? ¿Qué indicadores predicen mejor el impacto en las áreas en las que te centras? ¿Cuáles son exactamente tus prioridades en cuanto a satisfacción personal? Es importante ser sincero en este punto y plasmar por escrito incluso tus motivaciones menos nobles. Puedes fingir, por ejemplo, que vivir tus fantasías como un bohemio de Bushwick no te importa, pero si en realidad sí te importa, ignorarlas no será sostenible.

Una vez que hayas elaborado una lista de factores, puntúa tus opciones en función de ellos, quizá asignando a cada opción una puntuación del 1 al 5. La idea aquí no es decantarte sin pensarlo por la opción con mejor puntuación, sino utilizar esto como herramienta para comprobar que has reflexionado detenidamente sobre tus prioridades más importantes.

Paso 3: investiga

A menudo observamos que la gente se queda atascada analizando sus opciones mentalmente, cuando sería mejor pensar como un científico: identifica tus principales incertidumbres y ve a investigarlas. Por ejemplo, estábamos asesorando a un académico que quería tomarse un año sabático (un año en otra universidad sin sus responsabilidades habituales), pero no estaba seguro de dónde. Llevaba tiempo dándole vueltas a la decisión, pero no se le había ocurrido ir a visitar su primera opción durante una semana, algo que probablemente le habría facilitado mucho la decisión.

Las listas de pros y contras son otra forma de análisis de sillón que puede incluso impedir que la gente haga lo más útil: levantarse del sillón y pasar a la acción. Por lo general, la forma más rápida de resolver tus principales dudas será hablar con personas que trabajen en ese ámbito. Pero a veces lo más adecuado será realizar pruebas de bajo costo, probando el trabajo a pequeña escala o simplemente enviando muchas solicitudes. Sigue investigando hasta que hayas agotado el tiempo presupuestado para tomar la decisión o hasta que tu mejor estimación deje de cambiar.

Si no estás seguro de qué investigar, pregúntate por qué es más probable que te equivoques respecto a tu mejor estimación actual. Esto puede aclarar de inmediato la incertidumbre más importante y es uno de los consejos más útiles para reducir los sesgos en general.

La decisión a largo plazo de Jess estaba entre la gestión de operaciones, la administración pública y el mundo académico. Se había dado cuenta de que el cargo en el sindicato de estudiantes podría ser una buena prueba para la gestión de operaciones. Pero antes de aceptar, habló con amigos que trabajaban en el sindicato y con otros que cursaban estudios de posgrado para hacerse una idea más clara de cómo sería el día a día en cada uno de esos ámbitos. Esto no hizo saltar ninguna alarma respecto a la opción del sindicato, lo que la convirtió en su mejor estimación. Sin embargo, aún tenía dudas, lo que nos lleva al paso final.

Paso 4: no te dejes llevar por tu instinto, pero tenlo en cuenta

Al final, tendrás que hacer un juicio subjetivo. Esto puede resultar bastante doloroso, ya que estarás descartando un futuro potencial y es posible que te sientas profundamente inseguro sobre qué opción resultará mejor. En la parte 13 hablaremos de algunas formas de hacer que este proceso sea menos doloroso, pero hay algo que debes tener especialmente en cuenta (y con lo que las listas de pros y contras tampoco te ayudarán).

Como hemos visto, tu instinto funciona mejor en situaciones en las que el entorno es predecible, ves rápidamente los resultados de tus decisiones y tienes muchas oportunidades para practicar. Elegir la carrera profesional que resultará más satisfactoria y con impacto a largo plazo no es así, por lo que limitarte a “dejarte llevar por tu instinto” es un error.

Sin embargo, hay muchos datos de entrada en tu decisión general respecto a los cuales tu intuición es bastante sabia. Por ejemplo, tu intuición puede ser muy buena para juzgar si tu jefe es de fiar, o lo motivado que estás en este momento para realizar el trabajo. Esto se debe a que ya has tenido que averiguar en quién confiar muchas veces a lo largo de tu vida. Esto significa que ignorar tu intuición también puede ser un error.

Una sensación de inquietud puede ser una señal de que uno de estos datos de entrada es problemático, incluso si todavía no te has dado cuenta de ello conscientemente. Tomar decisiones relativas a la carrera implica mucha más información y factores de los que nadie puede procesar de forma consciente. Sin embargo, tu cerebro puede seguir siendo consciente de lo que ocurre de una manera que no logras articular del todo.

Cuando hablamos con la gente sobre los mayores errores a lo largo de su carrera, a menudo relatan historias en las que ignoraron su intuición porque tenían argumentos racionales para considerar que algo era la mejor opción, o porque se dejaron llevar por el entusiasmo que les producía el prestigio del rol, o por algún otro factor llamativo, pero en realidad su intuición estaba detectando un problema importante.

Una vez que hayas hecho una valoración inicial, consúltalo con la almohada al menos una noche y, a ser posible, deja que pasen varios días. Esto le dará a tu intuición la oportunidad de procesar la decisión y te ayudará a verla con nuevos ojos, sin que te influya tu estado de ánimo actual. Si sigues sintiendo inquietud, tómatelo en serio. Tu objetivo ahora es intentar averiguar por qué tu intuición reacciona así. ¿Qué intenta decirte? ¿Son graves esas preocupaciones?

El “ejercicio 10:10:10” puede ayudarte a aclarar cómo te sientes en el fondo, así como a ganar perspectiva en general. Imagina que tomaste la decisión hace 10 minutos: ¿cómo te sientes? Ahora imagina que han pasado 10 meses: ¿te sientes de otra manera? Ahora imagina que han pasado 10 años: ¿qué diferencia supone eso?⁠⁠g

Una vez que hayas identificado el origen de la inquietud, reconsidera tu decisión. A menudo, la inquietud se disipa. Si no es así, puede que se te esté escapando algo más.

Si, a pesar de analizarlo repetidamente, la sensación no desaparece, tendrás que tomar la difícil decisión de confiar en tu instinto y rechazar la opción, o seguir adelante de todos modos. Puede que simplemente sientas nervios por hacer algo nuevo.

El ideal de una buena toma de decisiones no consiste en disponer de un marco totalmente sistemático y describible, sino más bien en combinar los mejores aspectos de los métodos intuitivos y sistemáticos. En el caso de Jess, escuchó a su instinto y se dio cuenta de que le entusiasmaba más aceptar el trabajo en el sindicato de estudiantes y empezar a trabajar que cursar el máster. Se preguntó si su instinto le estaba recordando cómo, durante el último año, había disfrutado mucho más dirigiendo asociaciones estudiantiles que pasando largos periodos a solas escribiendo trabajos académicos.

Esto resultó ser acertado. A Jess le encantó el reto que conllevaba el trabajo en el sindicato y, con esa experiencia, solicitó un puesto en 80 000 Horas, que es como llegamos a conocer su historia. Ahora planea seguir en la gestión de operaciones, con la esperanza de convertirse algún día en jefa de operaciones de una organización con impacto, o ayudar a fundar una nueva.

Por último, ten en cuenta que no existe la decisión perfecta. Los cuatro pasos que se proponen en este artículo —generar más opciones, estructurar tu decisión, investigar y escuchar a tu intuición— no tienen como objetivo alcanzar una certeza absoluta, sino brindarte las mayores probabilidades posibles de tomar una decisión de la que no te arrepientas.

Y lo que es más importante, evitarás el error aún mayor de no tomar ninguna decisión —y, con ello, perder el tiempo o simplemente seguir en tu situación actual por inercia—. Probablemente, algunas de las peores decisiones relativas a tu carrera hayan sido aquellas que ni siquiera te planteaste tomar, momentos en los que deberías haber cambiado de rumbo pero ni siquiera te diste cuenta de que debías pensarlo. Ese es el peor tipo de enfoque limitado.

Incluso si eliges algo y resulta ser un error, puedes planificar con antelación para mitigar los aspectos negativos, tal y como veremos en la parte 13.

Ponlo en práctica

A continuación te presentamos el proceso paso a paso para tomar decisiones sobre tu carrera profesional, explicado con un poco más de detalle. Completar todo el proceso requiere tiempo, pero vale la pena si tienes dudas. Puedes utilizar este proceso para terminar de comparar tus opciones a largo plazo o para tomar una decisión más inmediata, como cuál de dos ofertas aceptar.

  1. Aclara cuál es exactamente la decisión que tienes que tomar. Intenta ser lo más preciso posible sobre qué tienes que decidir y cuándo.
  2. Anota las 3 a 7 prioridades más importantes que utilizarás para comparar tus opciones. Puedes usar nuestra lista de factores estándar como ayuda: capital profesional, impacto inmediato, aptitud personal, condiciones de apoyo y valor de exploración. Intenta detallarlas más y ordénalas por nivel de importancia según tu situación. (Si estás comparando opciones a más largo plazo, el capital profesional y el valor de exploración se pueden omitir).
  3. Genera más opciones. Aquí tienes algunas sugerencias adicionales para ayudarte a generar ideas sobre los próximos pasos:
  • Imagina que no puedes elegir ninguna de tus opciones actuales: ¿qué harías en su lugar?
  • Elimina las limitaciones para pensar de forma más ambiciosa; por ejemplo, si el dinero no fuera un problema, ¿qué harías?
  • Pregunta a otras personas si se les ocurre alguna opción que hayas pasado por alto.
  • Busca formas de combinar o ajustar las opciones existentes para que se adapten mejor a tus criterios.
  • Consulta la parte 13 para ver aún más sugerencias.
  1. Haz una clasificación inicial aproximada. Ordena tus opciones según en qué medida satisfacen los factores que anotaste. No te preocupes demasiado por la precisión en esta etapa.
  2. Enumera tus incertidumbres.
  • ¿En qué aspectos es más probable que te equivoques respecto a tu clasificación actual?
  • ¿Qué información podría cambiar más tu clasificación?
  • De esa información, ¿qué sería lo más fácil de averiguar?
  1. Investiga esas incertidumbres.
  • ¿Con quién podrías hablar sobre ellas?
  • ¿Qué podrías leer?
  • ¿Hay alguna forma de probar cómo sería realmente realizar ese trabajo?
  • ¿Puedes simplemente presentar tu solicitud?
  1. Haz una evaluación general.
  • Plantéate puntuar tus opciones según cada uno de los factores del paso 2.
  • Busca una perspectiva externa sobre tu razonamiento. (O imagina qué le aconsejarías hacer a un amigo).
  • Si lo deseas, plantéate hacer un “pre-mortem” y una “prefiesta”. Para cada opción, imagina que sale realmente bie, mucho mejor de lo que esperas. A continuación, imagina que sale mal: ¿qué pasó y qué falló? Esto te ayuda a asegurarte de haber considerado todo el abanico de posibilidades sobre lo que podría ocurrir, en lugar de anclarte en un resultado típico. Las opciones que podrían ser increíbles, pero que conllevan mucha incertidumbre, suelen tener un alto valor de exploración.
  1. Consulta tu instinto. Si algo te inquieta, averigua por qué y vuelve a evaluar la situación. Si te resulta útil, haz la reflexión 10:10:10: imagina que has tomado la decisión, ¿cómo esperarías sentirte dentro de 10 minutos, dentro de 10 meses y dentro de 10 años?
  2. Pasa a la acción. Una vez que hayas tomado una decisión, haz una lista de las próximas acciones que debes llevar a cabo para ponerla en práctica y cuándo las harás. Nuestros consejos sobre cómo conseguir trabajo en la parte 14 te pueden ayudar.

Si lo prefieres, disponemos de una versión de este proceso en forma de herramienta en línea.


Publicación original: Benjamin Todd (2026) How to make career decisions, 80,000 Hours, 12 de mayo.

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