Las decisiones difíciles de revertir destruyen el valor de opción
Resumen: Algunas decisiones estratégicas al alcance del movimiento del altruismo eficaz pueden ser difíciles de revertir. Un ejemplo es hacer que la marca del movimiento sea explícitamente política. Otro es alcanzar un gran tamaño. En situaciones de gran incertidumbre, a menudo hay motivos para evitar o retrasar este tipo de decisiones difíciles de revertir.
Introducción
La importancia del valor de opción es ampliamente reconocida dentro del movimiento del altruismo eficaz. En un mundo incierto, mantener múltiples caminos abiertos puede resultar muy valioso.
Un aspecto del valor de opción es la reversibilidad. Cuando consideramos un cambio del statu quo a una nueva situación, corremos el riesgo de perder valor de opción si la decisión es difícil de revertir. Si tenemos un paño blanco, podemos teñirlo de negro en cualquier momento. Sin embargo, una vez que lo hayamos teñido de negro, nos costaría mucho más trabajo volver a dejarlo blanco.
El movimiento del altruismo eficaz se enfrenta a muchas situaciones estratégicas similares, en las que es más fácil abandonar el statu quo que volver a él. Por ejemplo:1
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En la actualidad, el movimiento del altruismo eficaz no está fuertemente asociado con ningún partido político ni con ninguna de las principales ideologías políticas. En ese sentido, la marca del altruismo eficaz es relativamente apolítica. Esto podría cambiar fácilmente, por ejemplo, si el movimiento se aliara con un determinado partido político. Sin embargo, una vez dado ese paso, podría resultar difícil volver a ser una marca apolítica.
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El movimiento del altruismo eficaz es, en la actualidad, bastante pequeño. Podría intentar crecer, pero si lo hace, podría decirse que sería difícil revertir esa decisión. Reducir el tamaño del movimiento de una forma que no cause daños graves resulta, presumiblemente, muy difícil.
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El movimiento del altruismo eficaz ha invertido en labrarse una reputación de integridad, rigor, amabilidad y otros tipos de comportamiento prosocial. Sin embargo, podría decidir que mantener esa reputación resulta demasiado costoso y que es aceptable cierto nivel de deshonestidad, falta de rigor o falta de amabilidad. Dado que es más fácil destruir una buena reputación que construirla, es plausible que resulte difícil revertir tal decisión.2
¿Qué es la reversibilidad?
Para comprender la noción de reversibilidad, analicemos primero la de valor de opción. Se puede definir de la siguiente manera.
Valor de opción: El valor de opción asociado a una posible elección es el valor esperado de tenerla disponible.
Por poner un ejemplo habitual de la literatura, puede redundar en tu propio interés apoyar un impuesto destinado al mantenimiento del Parque Nacional de Sequoia, aunque no estés seguro de si alguna vez lo visitarás. El hecho de que algún día puedas decidir visitar el parque, y de que puedas esperar que la visita valga la pena si lo haces, confiere a esta posible elección un valor de opción.3
El concepto de valor de opción se aplica con frecuencia en el movimiento del altruismo eficaz. Por ejemplo, Coefficient Giving ha argumentado que trabajar en muchas causas diferentes le confiere el valor de opción de poder centrarse en cualquiera de estas causas en el futuro.
Supongamos ahora que se está considerando abandonar un estado A (por ejemplo, ser un movimiento apolítico) para pasar a un estado B (por ejemplo, ser un movimiento político). Mientras se está en el estado A, se obtiene un valor de opción de la posible elección de pasar al estado B. Por supuesto, este valor de opción se pierde al pasar efectivamente a B. Sin embargo, también se puede obtener un valor de opción de la posible elección de regresar a A.
La decisión correcta en este caso depende, en parte, de cuánto valor de opción se ganaría. Una buena heurística aquí es preguntarse qué tan reversible sería la decisión de abandonar el estado A para pasar al estado B.
Definimos:
Reversibilidad: La reversibilidad de una decisión de abandonar el estado A por el estado B es la recíproca (es decir, la inversa) del costo directo de volver a A.4
Para comprender mejor la importancia de la reversibilidad, consideremos un caso concreto.
Supongamos, de nuevo, que la decisión de convertirse en un movimiento político tiene tanto un costo directo bajo como una reversibilidad muy baja. En ese caso, muchas oportunidades futuras que estarán disponibles para los movimientos políticos (como la oportunidad de asociarse con un grupo activista influyente) también podrían estar, en la práctica, al alcance de los movimientos apolíticos, ya que el costo directo de volverse político es bajo. Por el contrario, las oportunidades futuras que estarán disponibles para los movimientos apolíticos (como la oportunidad de atraer a una amplia gama de nuevos miembros) no estarán, en la práctica, al alcance de los movimientos políticos, ya que el costo directo de volver a ser apolítico será demasiado alto.
Cabe señalar que la reversibilidad no es el único determinante del valor de opción. Sin embargo, es un determinante especialmente significativo, fácil de conceptualizar y sobre el cual resulta sencillo emitir juicios rápidos.
En este artículo nos centramos en situaciones de decisión en las que la decisión de abandonar el statu quo es más fácil de tomar que de revertir. Sin embargo, esta elección de enfoque no es arbitraria. En muchas situaciones en las que podríamos considerar dos estrategias diferentes, una mucho más fácil de abandonar que la otra, la cuestión de qué estrategia debemos seguir solo será relevante si actualmente seguimos la estrategia de la que resulta fácil salir. Debido a este efecto de selección, consideraremos con menos frecuencia situaciones en las que sea más fácil volver al statu quo que abandonarlo.5
¿Cómo elegir?
Examinemos ahora con más detalle cómo evaluar una posible decisión de un movimiento social para cambiar de estrategia (por ejemplo, para volverse explícitamente político). En primer lugar, analizaremos cinco consideraciones fundamentales, antes de pasar a ocho consideraciones secundarias.6
Consideraciones fundamentales
Valor esperado básico. Definimos el valor esperado básico de una estrategia como su valor esperado en el caso de que no se abandona dicha estrategia. Un valor esperado básico elevado puede, obviamente, prevalecer sobre las preocupaciones relacionadas con la reversibilidad. Por ejemplo, si un movimiento grande tiene un valor esperado básico mucho mayor que un movimiento pequeño, entonces puede valer la pena alcanzar un gran tamaño, incluso si la decisión no es reversible.
Reversibilidad. Una menor reversibilidad suele jugar en contra de la decisión de adoptar una nueva estrategia (aunque véase incertidumbre sobre el valor esperado básico), ya que esto implica que no podremos obtener mucho valor de opción de la posibilidad de volver atrás.
Costo directo. Tal como también se analiza en la nota 4, definimos el costo directo de la decisión de cambiar de estrategia como el costo de la decisión en sí, en lugar del costo de oportunidad de dejar de seguir la estrategia inicial. Por ejemplo, el costo directo de pasar de un movimiento pequeño a uno grande podría incluir el tiempo y el dinero invertidos en divulgación, así como la pérdida de cualquier miembro que se distancie debido al proceso de crecimiento (pero no el nuevo tamaño del movimiento en sí). Un costo directo elevado, por supuesto, jugaría en contra de la decisión.
Incertidumbre sobre el valor esperado básico. La razón por la que la reversibilidad puede ser tan útil es que el valor esperado básico de muchas decisiones es muy incierto. Por ejemplo, es muy incierto qué tan valioso sería que el movimiento del altruismo eficaz alcanzara un gran tamaño. Si el movimiento pudiera revertir dicha estrategia una vez embarcado en ella, la incertidumbre sería un problema menor.
Por el contrario, si estamos seguros del valor de nuestras estrategias, la reversibilidad no importa. Pero tampoco importa si creemos que no hay forma de aprender más sobre su valor. Ante una incertidumbre tan radical, tener la opción de revertir la decisión no sirve de nada.
Sin embargo, el escenario más habitual es el de una incertidumbre más moderada. Por ejemplo, si nos embarcamos en una determinada estrategia, tendemos a mejorar nuestras estimaciones de su valor esperado básico. Si descubrimos que es menor de lo que pensábamos, tener la opción de revertir dicha estrategia puede ser crucial.
La incertidumbre también puede disminuir antes del lanzamiento de una estrategia, ya sea de forma automática o como resultado de la investigación y las pruebas (véase investigación y prueba de estrategias). Si esperamos que la incertidumbre se reduzca en el futuro, esto puede ser una razón de peso para retrasar una decisión relativamente irreversible de emprender una nueva estrategia.
Incertidumbre sobre la reversibilidad y el costo directo. Además de la incertidumbre sobre el valor esperado, a menudo también tenemos dudas sobre la reversibilidad y el costo directo. Por ejemplo, parece muy difícil evaluar hasta qué punto es realmente reversible la decisión de no tener normas de integridad. Esto puede ser una razón para no lanzarnos prematuramente por caminos que sospechamos que pueden ser altamente irreversibles. Quizá convenga esperar hasta disponer de una estimación más sólida de la reversibilidad y el costo directo, por ejemplo, gracias a la investigación o a las pruebas (cfr. investigación y prueba de estrategias).
Consideraciones secundarias
Aversión al riesgo. La aversión al riesgo suele ser una razón para no tomar una decisión difícil de revertir. Dado que la reversibilidad te ofrece la opción de cambiar de rumbo si tu estrategia no da los resultados esperados, normalmente reduce el riesgo de un resultado verdaderamente malo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la opinión mayoritaria dentro del movimiento del altruismo eficaz parece ser que los altruistas no deberían ser reacios al riesgo.
Enfoque en horizontes temporales largos. Si el movimiento del altruismo eficaz permanece activo durante décadas y siguen existiendo oportunidades significativas para hacer el bien, probablemente se enfrentará a una amplia gama de oportunidades, algunas de las cuales solo estarán al alcance del movimiento si este sigue una estrategia concreta (como tener una reputación de integridad). Los horizontes temporales más largos también conllevan una mayor incertidumbre sobre qué oportunidades pueden surgir o llegar a ser valiosas con el tiempo (véase incertidumbre sobre el valor esperado básico). Esto significa que puede ser crucial mantener abiertas nuestras opciones, evitando decisiones difíciles de revertir. Por otro lado, si el movimiento del altruismo eficaz tiene una vida corta, o si las mejores oportunidades para hacer el bien son efímeras, entonces las consideraciones sobre el valor de opción pueden no ser muy significativas. El valor de opción puede considerarse como una especie de capacidad que el movimiento puede aprovechar o no en el futuro.
Neutralidad respecto a las causas y valor de opción. Una de las características clave del altruismo eficaz es la neutralidad respecto a las causas: la idea de que no debemos prejuzgar en qué causa invertir, sino comparar todas las causas de manera imparcial.7 Si el movimiento encuentra en el futuro causas nuevas y más valiosas, podrá dedicarse a ellas. Esto le confiere al movimiento un valor de opción mucho mayor en comparación con los grupos “parciales hacia una causa”, que se empeñan en perseguir causas concretas. No es descabellado creer que la mayor parte del valor esperado del movimiento del altruismo eficaz se deriva de este valor de opción. Sin embargo, algunas decisiones difíciles de revertir pueden hacer que resulte significativamente más complicado dedicarse a ciertas causas. Por ejemplo, adoptar una postura política puede dificultar el trabajo para promover la civilidad bipartidista. Esto significa que tomar decisiones difíciles de revertir sobre cuestiones clave puede privar al movimiento del altruismo eficaz de una proporción significativa del valor que le aporta la neutralidad respecto a las causas.
Correlación entre irreversibilidad e incertidumbre. En primer lugar, hemos visto que la cuestión sobre qué estrategia seguir respecto a un tema concreto a menudo pierde peso si tomamos una decisión difícil de revertir. En segundo lugar, normalmente tenemos más certeza sobre el valor esperado, los costos directos y la reversibilidad de las estrategias que ya hemos aplicado. En conjunto, estas dos premisas implican una correlación negativa entre la reversibilidad y la incertidumbre: si la decisión de aplicar una determinada estrategia es difícil de revertir, normalmente no la hemos aplicado antes, lo que suele significar que tenemos incertidumbre sobre su valor esperado, sus costos directos y su reversibilidad.8 De ser así, esto puede reforzar los argumentos en contra de tomar decisiones difíciles de revertir para adoptar nuevas estrategias (véase incertidumbre sobre el valor esperado básico e incertidumbre sobre la reversibilidad y el costo directo).
Efectos secundarios sobre otras decisiones. Es probable que las desviaciones respecto al statu quo en un asunto afecten el valor esperado básico, la reversibilidad y el costo directo de otras decisiones de formas difíciles de predecir. Por ejemplo, el crecimiento del movimiento del altruismo eficaz puede afectar el valor esperado básico, la reversibilidad y el costo directo de la posible decisión de adoptar una postura explícitamente política de maneras impredecibles. Esta puede ser una razón para no tomar varias decisiones difíciles de revertir a la vez.
Investigación y prueba de estrategias. A menudo, es posible obtener más información sobre el valor esperado básico, la reversibilidad y el costo directo de la decisión de adoptar una nueva estrategia antes de embarcarse en ella. Esto puede hacerse mediante la investigación o probando la estrategia a pequeña escala. La decisión de investigar y probar una estrategia concreta depende de los costos y del valor esperado de la información. El valor de la información, a su vez, depende de la reversibilidad estimada. En igualdad de condiciones, un bajo nivel de reversibilidad es un motivo para invertir más recursos en investigar y probar una estrategia antes de aplicarla.
Exceso de confianza. Los seres humanos tenemos un sesgo hacia el exceso de confianza. Esto puede llevarnos a subestimar la incertidumbre real del valor esperado básico y de la reversibilidad y, por lo tanto, la importancia de esta última. En particular, podemos subestimar la cantidad de puertas que cierra una decisión difícil de revertir. A menudo empleamos el pensamiento de perspectiva interna (véase Robin Hanson) para modelar escenarios futuros plausibles en función de vías causales específicas. Al hacerlo, solemos sobreestimar la medida en que las vías que hemos identificado agotan el espacio de escenarios plausibles. A menudo pasamos por alto formas importantes en las que el futuro podría desarrollarse y, en algunas de ellas, podría resultar muy valioso encontrarnos en un estado (por ejemplo, ser un movimiento pequeño) al que resulta difícil volver.
La maldición del unilateralista. Muchas decisiones difíciles de revertir son ejemplos de la maldición del unilateralista, un concepto descrito en un artículo de Bostrom, Douglas y Sandberg. Esta “maldición” aparece en situaciones en las que la decisión de un grupo puede quedar determinada, en la práctica, por la acción unilateral de uno solo de sus miembros. Por ejemplo, si una persona decide avisar por adelantado al homenajeado de una fiesta sorpresa, en la práctica, ha tomado la decisión por todo el grupo. En concreto, la maldición predice que, cuantos más miembros tenga el grupo, más probable será que la decisión quede determinada por una acción unilateral, independientemente de si es la correcta.
Todos los ejemplos analizados en el artículo de Bostrom et al., como el caso de la fiesta sorpresa arruinada, son también ejemplos de decisiones difíciles de revertir. Sin embargo, también hay muchas decisiones difíciles de revertir que no pueden tomarse de forma unilateral.9 Por ejemplo, probablemente le resulte difícil a una sola organización del altruismo eficaz hacer crecer el movimiento por sí sola ante la resistencia de otros sectores del movimiento.
De los tres ejemplos analizados, las decisiones relativas a normas como, por ejemplo, las de honestidad e integridad son probablemente las más susceptibles a la maldición del unilateralista. En el caso de tales decisiones, la baja reversibilidad y la maldición del unilateralista tienen efectos acumulativos. El hecho de que un pequeño grupo pueda tomar unilateralmente una decisión que perjudique de forma irreversible a todo el movimiento puede representar un grave riesgo.
Bostrom et al. sugieren que la maldición del unilateralista puede romperse mediante la deliberación o la deferencia hacia otros actores: lo que denominan el principio de conformidad.10 En resumen, sostienen que los miembros de un grupo deberían acordar un código de conducta que haga improbable que cualquier miembro individual tome una decisión unilateral en contra de los deseos del grupo.
Es difícil determinar en abstracto cuáles de estas consideraciones son las más importantes, pero, en nuestra opinión, lo primero que se debe examinar es el valor esperado básico, la reversibilidad y el costo directo. Algunas consideraciones secundarias también son bastante importantes. Estas incluyen el enfoque en horizontes temporales largos, la correlación entre irreversibilidad e incertidumbre y los efectos secundarios en otras decisiones. Podría resultar útil reflexionar sobre ellas, sobre todo porque son menos evidentes que las consideraciones fundamentales.
¿A dónde van todos los movimientos sociales?
Para poner en perspectiva el concepto de reversibilidad, cabe señalar que este podría ayudar a explicar y predecir la trayectoria de los movimientos sociales. Supongamos que:
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Un movimiento social tiene una oportunidad continua o recurrente de tomar una decisión difícil de revertir
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Suponiendo que el movimiento sobreviva, la probabilidad de que tome la decisión difícil de revertir en cualquier momento determinado nunca desciende por debajo de cierto límite inferior (potencialmente muy bajo).
Entonces:
- Si el movimiento existe el tiempo suficiente, es casi seguro que, tarde o temprano, tomará la decisión difícil de revertir.11
Esto significa que, si resulta muy difícil revertir las decisiones de expandirse a gran escala, de adoptar una postura explícitamente política o de renunciar a las normas de honestidad e integridad, es de esperar que la mayoría de los movimientos sociales capaces de entrar en estos estados terminen en ellos. En particular, es de esperar que el movimiento del altruismo eficaz lo haga por defecto.
Esto significa, a su vez, que el movimiento del altruismo eficaz debería reflexionar detenidamente sobre si esos estados finales son realmente deseables. Esto depende de múltiples consideraciones. Hemos abordado algunas de ellas aquí, pero las decisiones estratégicas individuales deben tomarse caso por caso. Si el movimiento decide que un estado final concreto es indeseable, debería reflexionar sobre qué se puede hacer para evitar que terminemos en él, por ejemplo, mediante una acción unilateral.