El altruismo eficaz debería invertir en la promoción de la liberación animal y el cambio en la dieta
Quiero empezar señalando que estoy asombrado y, en cierto modo, maravillado por lo que ha logrado el movimiento animalista del altruismo eficaz. Apoyo con entusiasmo todas las campañas que hacen que las condiciones de vida y de muerte sean menos malas para los animales de granja. Trabajé en ese tipo de campañas durante casi 20 años y estoy orgulloso de ese trabajo. Sin embargo, creo que es un error estratégico que el movimiento animalista del altruismo eficaz haya abandonado de forma tan completa la promoción de la liberación animal y del cambio en la dieta.
En los círculos del altruismo eficaz escucho dos argumentos centrales a favor de esa decisión y creo que ambos merecen reconsiderarse:
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Estos esfuerzos ya se han hecho y han fracasado. Pasemos a otra cosa.
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Todo el mundo está de acuerdo con nosotros sobre la cría intensiva de animales, así que centrémonos en eso y dejemos de hablar de si comer carne es poco ético; ahí es donde nos enfrentamos a un rechazo abrumador.
No estoy de acuerdo con ninguna de estas afirmaciones. Creo que parte de la afluencia de fondos que esperamos para la protección animal debería destinarse a la promoción de la liberación animal y del cambio en la dieta.
A continuación presento algunas reflexiones y preguntas que, a mi juicio, respaldan mi punto de vista. Espero con interés conocer la opinión de los demás.
1) El valor de decir la verdad, porque es verdad
El altruismo eficaz concede gran importancia a decir la verdad y señala que este libre intercambio de ideas suele conducir a los mejores resultados. Muy recientemente, ese ha sido uno de los argumentos en favor de hablar del sufrimiento animal cuando debatimos sobre los daños de la cría intensiva de animales.
Me parece una verdad evidente que no hay ninguna diferencia moral entre comer un perro y un cerdo, o un gato y un pollo; en todo caso, comer un perro o un gato bien tratado sería moralmente preferible a comer un pollo o un cerdo de criadero. También es cierto que otros animales tienen el mismo abanico de emociones y sienten dolor de la misma manera y en el mismo grado que nosotros. Como ha escrito la diseñadora de mataderos Temple Grandin, otros animales pueden sufrir mucho más que los humanos, ya que para muchos (¿la mayoría?) de los animales no humanos, la angustia mental y física del confinamiento o la mutilación es, en ese momento, todo su mundo. Por último, la verdad es que comer animales implica pagar por un maltrato tan extremo que a casi todo el mundo le repugna. Sin embargo, hasta donde yo sé, no tenemos a ninguna persona del movimiento centrada en plantear estos argumentos de la manera más eficaz. Y parece que nada de la posible afluencia de financiamiento proveniente de la IA se destinará a orientar a las sociedades en la dirección que señalan estas observaciones. ¿Es correcta esa decisión? Lo dudo.
2) ¿Existen otros movimientos por la justicia que hayan ignorado el hecho de que eran movimientos por la justicia?
Entiendo que el movimiento abolicionista, el sufragista y otros movimientos de liberación aceptaron lo que pudieron conseguir y, por supuesto, no exigieron la liberación inmediata como única demanda. Si lo único que se puede lograr son mejores leyes sobre educación, los domingos libres, etc., entonces se lucha para que sea eso lo que se haga realidad. Pero ¿acaso otros movimientos de liberación han debido parte de su éxito a centrarse únicamente en las mejoras en el bienestar y en las violaciones de derechos más extremas? ¿Acaso alguno de ellos eludió las bases intelectuales y éticas de sus movimientos y sus demandas de justicia más fundamentales? Pues eso es lo que están haciendo los altruistas eficaces con respecto a los animales, o al menos eso parece.
3) ¿Podría ser que la aversión a los mensajes de liberación esté desviando a los mejores talentos hacia otras áreas de trabajo?
En mi nuevo libro Meat, el capítulo 5 trata principalmente de por qué no creo que la promoción del veganismo y de la reducción del consumo de carne vaya a frenar la trayectoria ascendente del consumo mundial de carne, al menos hasta que dispongamos de carnes alternativas competitivas en precio y sabor. Pero también señalo que creer en el vegetarianismo y/o en la liberación animal motivó a muchos fundadores de empresas de carne cultivada a poner en marcha sus compañías. Esta es también la razón por la que casi todos los primeros inversores del sector decidieron financiarlas. Estoy bastante seguro de que la industria de la carne cultivada no existiría si no fuera por los inversores que creen en la liberación animal.1
Creo que esta observación es aún más cierta en lo que respecta al bienestar animal en las granjas: no conozco a todo el mundo en el movimiento animalista del altruismo eficaz, pero sí conozco a todos los pioneros y estoy bastante seguro de que todos ellos son veganos. También estoy bastante seguro de que se involucraron en la protección animal porque creían en los derechos de los animales.
Si no le decimos al mundo por qué importan los animales (es decir, que su sufrimiento no es significativamente menos importante que el nuestro), ¿atraeremos a personas con la pasión y el enfoque en el máximo impacto que da el hecho de saber que uno está en una lucha por la liberación?2
4) ¿Fue la promoción de la liberación animal lo que hizo posibles las mejoras en el ámbito del bienestar animal en las granjas?
Me parece muy posible que la promoción de la liberación animal sea lo que haya desplazado la ventana de Overton en lo que respecta al bienestar animal en las granjas. De ser así, ¿es posible que la presión continua a favor de la liberación animal y del cambio en la dieta tenga un impacto positivo en lo que podamos lograr en el ámbito del bienestar animal en las granjas? Dicho de otro modo, si la gente no cree que los animales tengan intereses que importen, ¿le va a preocupar lo que les suceda? En términos más prácticos: es verdad que tenemos al mundo de nuestro lado en lo que respecta a la cría intensiva de animales, pero no es un tema prioritario para casi nadie, salvo para quienes creemos en la liberación animal. ¿Debería esta observación cambiar nuestra forma de concebir la labor de promoción?
Está muy bien decir que “el 95 % de los estadounidenses está de acuerdo con nosotros”, pero si el tema es, en gran medida, una consideración secundaria sin impacto en el comportamiento (como ocurre con casi todo el mundo), quizá valga la pena destinar algunos recursos a cambiar esa situación. Por poner solo un ejemplo, ¿tendrían más éxito nuestros esfuerzos en favor del bienestar animal en las granjas si una parte de nuestro movimiento se centrara en garantizar que todos y cada uno de los estudiantes que se gradúen en una de las 100 mejores universidades del mundo hayan pasado cuatro años saturados de mensajes sobre la liberación animal y el cambio en la dieta? Tanto Lawrence Tribe como Cass Sunstein y Richard Dawkins creen en la liberación animal. También creía en ella Charles Krauthammer y Jane Goodall. ¿Qué haría falta para asegurarnos de que toda persona que egrese de una universidad de élite, en cualquier lugar del mundo, tenga claro el concepto? Lograrlo no sería costoso en relación con la afluencia de recursos que esperamos.
Mi intuición es que hay docenas de grandes ideas que podrían orientar el espíritu de la época, en todo el mundo, hacia la liberación animal y una dieta basada en plantas (especialmente a medida que las carnes alternativas mejoren y bajen de precio).
5) ¿Podrían la IA y una afluencia masiva de financiamiento cambiar lo que la liberación animal y la promoción del vegetarianismo pueden lograr?
Creo que es justo decir que la gran mayoría de los defensores del bienestar animal del altruismo eficaz consideran que la promoción del cambio en la dieta y de la liberación animal es incapaz de tener un gran impacto. Lo intentamos y no funcionó.
Este concepto queda plasmado en el reciente ensayo de Aidan Kankyoku en Sandcastles, donde afirma lo siguiente: “En las décadas transcurridas desde la publicación de Animal Liberation, muchas personas se han atrevido a soñar con un mundo sin ganadería. Todas han fracasado en el intento de hacer realidad ese mundo, o siquiera de acercarlo un paso más. Y antes de que intentes pasarte de listo conmigo, te aseguro que no hay ninguna otra palabra mágica que la gente no haya invocado lo suficiente. Sea lo que sea que creas que hace especial a tu movimiento abolicionista… ya se ha intentado antes”.
Tengo una respuesta completa a ese argumento en concreto. Los puntos clave son estos:
Un intento fallido no pone a prueba una idea de una vez y para siempre. Pone a prueba una versión de esa idea, llevada a cabo por personas determinadas, con métodos y recursos determinados y en unas condiciones determinadas. Todos los aspectos de esas condiciones cambian y, con ellos, el potencial de éxito.
La promoción de la liberación animal y del cambio en la dieta nunca ha operado a la escala que pronto podría ser posible con 1) la IA y 2) unos recursos drásticamente mayores.
Cualquiera de las dos podría cambiarlo todo, tanto por el efecto que tendría sobre intervenciones que han fracasado en el pasado como, tal vez, por las nuevas ideas de enorme mérito que podría generar.
Además, si “la gente ya lo intentó antes y no funcionó” fuera una objeción decisiva, la mayoría de los movimientos exitosos del pasado —si no todos— se habrían abandonado, ya que ningún movimiento tuvo éxito desde el principio y pocas tácticas (o ninguna) han funcionado en su primera iteración.
Tengo entendido que la mayoría de los movimientos de justicia social (quizá todos) parecieron fracasos durante mucho tiempo antes de tener éxito.
Conclusión: lo que no estoy diciendo
Quiero puntualizar una cosa: tampoco estoy sugiriendo que los grupos de bienestar animal en las granjas deban adoptar los argumentos sobre los derechos de los animales o el vegetarianismo. Estoy de acuerdo con la idea de que cada grupo debe orientar su trabajo hacia el máximo impacto y centrarse en lo que mejor sabe hacer.
Así pues, el Good Food Institute no es una organización de promoción del cambio en la dieta o de los derechos de los animales, y no creo que deba serlo. No tenemos criterios de selección basados en la dieta. Comienzo mi libro Meat con la frase: “Quiero dejar algo claro desde el principio: no me importa lo que comas”. Lo digo en serio, tanto para los fines del Good Food Institute como para los del libro.
Mi preocupación es la siguiente: parece que el altruismo eficaz se ha alejado en gran medida del fundamento moral de nuestro trabajo en favor de los animales. Por lo tanto, entre la amplia variedad de estrategias de bienestar animal que apoya, apenas hay lugar (y en muchos casos, no lo hay) para la promoción del cambio en la dieta y no lo hay en absoluto para el trabajo en favor de la liberación animal. Me parece probable que eso sea un error.