Conviértete en una persona que realmente hace cosas

Hay dos tipos de personas en el mundo: las que realmente hacen cosas y las que no.

Ahora que me he quitado de encima esa frase inicial innecesariamente provocativa, ¿qué es lo que quiero decir con esto? Alcanzar un objetivo se divide en dos partes: averiguar qué hay que hacer y hacerlo de verdad.

Dicho así, esto parece trivial. Pero creo que aquí hay un punto realmente importante y nada obvio. Una parte de mí está convencida de que el principal obstáculo para alcanzar mis objetivos es ser inteligente, idear el mejor plan y recabar toda la información necesaria. ¡Y es cierto! No importa lo hábil que seas haciendo cosas si lo que haces es ineficaz. Pero tampoco importa lo bueno que sea mi plan si nunca actúo en consecuencia.

Y es sumamente fácil pasar por alto este punto. Es fácil pensar siempre “puedo hacerlo mañana”, “esto no es una prioridad” o “esto nunca funcionaría”. Esto es difícil, porque a veces esos pensamientos son acertados. Pero me doy cuenta de que, a menos que me esfuerce activamente, soy el tipo de persona que siempre tendrá esos pensamientos. Nunca actuaré para alcanzar mis objetivos ni cambiaré cosas de mi vida.

Uno de los principales síntomas de esto es que todo el tiempo soy consciente de los problemas de mi vida, y a menudo lo soy durante mucho tiempo. Me doy cuenta de que no hago suficiente ejercicio, de que no disfruto de las asignaturas que estudio, de que realmente me desagrada estar soltero, de que no tengo tiempo suficiente para hacer lo que más me llena. Pero en mi mente no se establece una conexión entre “esto es un problema” y “qué voy a hacer al respecto”. No es que analice el problema y llegue a la conclusión de que no puedo hacer nada, ¡es que, para empezar, ni siquiera parece que haya una pregunta que hacerse! Y creo que este es un problema que va mucho más allá de mí: noto algo de esto en la mayoría de mis amigos y me parece increíble lo extendido que está. Parece haber un bloqueo mental entre “las cosas no son como yo quiero que sean” y “en realidad puedo hacer algo al respecto”.

Creo que esto una situación inaceptable y puede ser uno de los mayores metaproblemas que te frenan. Pero la razón por la que escribo este artículo no es para quejarme, sino porque creo que se trata de un problema que puede solucionarse. Ser el tipo de persona que hace cosas, un agente, es una habilidad, y creo que es una habilidad que se puede entrenar. Esto es difícil y no funcionará a la perfección, pero hay mucho margen para progresar. Y esta es una de las habilidades más valiosas que jamás he intentado desarrollar.

El síntoma principal es que, en el momento, actuar en función de tus deseos nunca parece urgente. Nunca parece importante y siempre se puede posponer. O nunca parece posible: el problema simplemente se percibe como un hecho ineludible de la vida. Por eso, cualquier solución debe centrarse en resolver el problema en el momento. Y la solución que me ha funcionado a mí es hacer que ser un agente forme parte de tu identidad. Haz que hacer las cosas sea una cuestión de principios, no porque eso sea necesariamente la acción perfecta, sino porque elijo la vida en la que hago cosas, por encima de la vida en la que siempre espero a que llegue la oportunidad perfecta.

Fíjate en los pequeños problemas y arréglalos. Fíjate cuando nadie esté disfrutando de lo que hace y sé la primera persona en decirlo. Fíjate cuando la jarra de agua esté vacía y sé tú quien la llene. Fíjate cuando digas “ah, esto lo puedo hacer mañana” y hazlo hoy. Fíjate cuando pienses “debería ponerme con esto algún día” o “siempre he querido aprender a hacer malabares” y hazlo de verdad. Fíjate cuando algo sea ineficaz, fíjate en lo que nadie está haciendo y ¡sé la persona que lo hace!

El punto central de esto es que evito el perfeccionismo paralizante y la incertidumbre cambiando la pregunta a la que respondo. No importa si no estoy haciendo lo correcto, porque lo que estoy haciendo no es tan importante. Puedo bloquear los pensamientos paralizantes, no respondiéndoles en sus propios términos, sino dándome cuenta de que las decisiones que tomo hoy afectan al tipo de persona que seré durante el resto de mi vida. Y que eso es mucho más importante que cualquier estupidez trivial que esté pasando en mi vida hoy. Y así, entreno el hábito de hacer las cosas de verdad. Averiguar qué es lo correcto también es una habilidad vital, pero puede quedar en segundo lugar. No dejes que lo perfecto sea enemigo de lo bueno.

Y ni siquiera importa si tomo la decisión equivocada o imperfecta en toda la rutina del día a día. Lo que importa es que, cuando se presente esa oportunidad de oro, yo sea el tipo de persona que la aproveche. Mil pequeñas derrotas no son nada frente a la gran victoria que realmente cuenta.

Si hay algo que te lleves de este artículo, que sea esto: presta atención la próxima vez que te angusties por una elección o dejes pasar una oportunidad. Y no te preguntes “¿cuál es la decisión correcta?”, sino más bien “¿qué decisión me acercará más a ser el tipo de persona que quiero ser?”.


Publicación original: Neel Nanda (2022) Mini blog post 3: become a person who actually does things, Neel Nanda’s Blog, 12 de junio.